sábado, 15 de agosto de 2009

Lo único que vale la pena APTBS




A place to bury strangers - Exploding Head (2009)
Tracklist

01 - It Is Nothing
02 - In Your Heart
03 - Lost Feeling
04 - Deadbeat
05 - Keep Slipping Away
06 - Ego Death
07 - Smile When You Smile
08 - Everything Always Goes Wrong
09 - Exploding Head
10 - I Live My Life to Stand in the Shadow of Your Heart






lunes, 10 de agosto de 2009

Rudolf Hommes-Fritzl, ¡De moda la Alzaheimermania!

No sé en qué cambiaría mi vida si mi padre biológico fuera a la vez mi abuelo, y más bizarro aún, si este se llamara Rudolf Hommes.

Hace poco me llegó una información de primera mano, una fuente fidedigna me comenta sobre un nuevo accidente genético entre Rudolf Hommes y Josef Fritzl:

“Los hijos nacidos de Fritzl y Hommes, llamados Hommlies, fueron encubados con el sudor destilado de diseñadores gráficos de la Tadeo, restos bio-desagradables de artista audiovisual del Politécnico Grancolombiano, y cómo no, sobrantes neuro-no-lógicos de psicólogo javeriano. Sobre su aspecto se han expuesto varias teorías, siendo la más cercana, y seguramente la más acertada la que define su realidad como gremlins cucuteños entre los 1.20 y 1.22 cm de estatura, piel verde, boca grande ovalada y deforme que expele un liquido color carmesí, parecido al metano juvenil, tan de moda en estos días, el cual sirve para generar combustión de los buses públicos que los llevan a las “granjas de concentración” similares a las utilizadas por los nazis en la segunda guerra mundial (el parecido de los gremlins con los judíos es pura coincidencia y no va mas allá de ser un dato anec-no-semita).

El Adán



Eva, madre de los Hommies



Rudolf Hommes: “a los 65 años perdí el pudor”




Un joven conservador, sobrio y honesto (Luis Eduardo Beltrán Farias) es el encargado de tomar las cabezas, extirpar los poros, y luego proceder a mezclarlos al calor con mocos de Guillermo León Valencia, en búsqueda de un precioso material llamado “tamiflu”, medicina utilizada entre otras como la cura del a1h1n1.

"Yo no tengo nada que ver con eso, yo se lo juro señor periodista, ni con la muerta, ni con don Mario, ni con tamiflu": Luis Eduardo Beltrán Farias


Guillo Valencia escala 1:1



Guillo escala 1:moco

martes, 9 de junio de 2009

Selma Blair cásate conmigo (sólo si Justin Labo no quiere)


Embed to Mujeres de Confort project.



1. Justin Labo: Podría vivir sólo con tus bajos, aparte tiene los dedos pequeños y talentosos, nada más quiero.



2. Selma Blair: Al carajo con tus films, se acabaron las fiestas de Hellboy, promete no aparecer en más comedias australianas.



3. Cualquier otra perra del mundo: Necesidades básicas.


Mujeres de Confort, aún se necesita una máquina de dedos, y un sordo que soporte el feedback. Todo va en Demos, tal vez sea el final de una etapa. Al menos no estoy haciendo origami de moda con mis amigos.


Just out of reach.....


jueves, 7 de mayo de 2009

Whenever You're Ready



"I'm ready for ya all ready for ya
Come and get me darling
You know I'm gonna get ya darling
I'm ready for ya all ready for ya
Come and get me darling
You know I'm gonna get ya darling"

viernes, 27 de febrero de 2009

Cómo cagarse en Mmodcats (pt1)



Decisión unilateral: Mmodcats está en el nido, repito, está en el nido. Incluye errores de grabación para darle el toque "fresco y original".

Decisión unilateral3: "No soy jarvis cocker, soy Jarvis Cocker Caicedo".

Pd: odio a Jarvis Cocker, y a Jarvis Cocker Caicedo alias "el mmodcat".


Próxima parte: Cómo cagarse al estilo melrose place.

lunes, 19 de enero de 2009

Excelente Irrigación - calidad de vida del paciente



Hey tú, instala la máquina, ponte el tapón y sacáte la mierda, limpia tu recto lleno de culpa con burbujeante solución de hidrógeno y oxígeno, es sencillo.

martes, 30 de diciembre de 2008

Mi futuro asegurado gracias a la orino-terapia


Eran las 7:20am, los pequeños destellos de sol se asomaban por las rendijas de la persiana de mi cuarto, como ya es costumbre suena al lado de mi cama un aparato de mediana tecnología, el cual tiene el capricho de solo leer el Take Them On, On Your Own de BRMC, y como si estuviera prediciendo el resto del día, el 90% de las veces suena Going Under:

“Nobody cares what you look like
Nobody cares what you say
And nobody cares what you're saying
And Nobody cares for your soul
Nobody cares where you're going baby you've got nothin' left to hold”


El día continua con la invariante rutina del bus, pago con un billete con la imagen de Policarpa para dejar al conductor sin vueltas, no importa que quede con un taco de monedas en mi bolsillo que simulan una verga, lo ideal es molestar al sujeto para que pise el acelerador, siembre el terror colectivo, y pueda llegar a mi “trabajo” temprano para robarme las galletas que compran especialmente para el presidente de la compañía.

El presidente, es una figura atípica para sus pares, mantiene buena relación con todos sus empleados al tratarlos como amigos, es carismático, es un enano sencillo (se nota a leguas que es su gran trauma), optimista, dedicado a su trabajo y a su cómoda vida hecha a punta de trabajo bien ganado; tuvo que joderse mucho para llegar a pisar con barro las alfombras de su multinacional y no ser él quien las limpia arrodillado en el piso.

Siendo las 9:30am, lo escucho refunfuñar por sus galletas danesas, Dora logra calmarlo dándole más café, y noticias sobre el día que le espera.

Me voy para mi cubículo, nada especial, pero al menos está alejado de todos los diseñadores de la compañía, así que Bizarre Love Triangle no alcanza a llenar mi lugar por fortuna. Antes ponía una emisora de last.fm, pero Jiménez, el auditor de la compañía odia que alguien con un cargo inferior utilice el ancho de banda y le robe protagonismo a sus historias con mujeres tageadas en Fakebook, aparentemente modelos de baja gama utilizadas como prostitutas del mercadeo y la publicidad.

Cuando por fin me acomodo en mi lugar, llega Dora, con sus minifaldas remendadas, y su actitud de ama de casa desesperada a ofrecerme un vaso de agua, siempre lo acepto porque en el lugar hace un calor infernal.

El vaso de agua me condena a tener una charla superficial de unos 10 minutos donde me comenta sus problemas, presume de sus capacidades sociales, y se lamenta por no conseguir pareja, no sé si el tono de voz que maneja es genérico, o lo usa solo conmigo, a veces me invita a almorzar; pobre, creo que no sabe que mi sueldo es el doble en referencia al suyo. La charla termina cuando una bendita llamada interrumpe el dialogo y la obliga a trabajar; “para eso te pagan perra”, pienso.

De mis labores salgo en 20 minutos, unos cuantos correos, tal vez unas llamadas telefónicas, y el resto del día solo tengo que jugar solitario o buscaminas una y otra vez, en verdad no hay nada más que hacer, ni siquiera morbosear a las juveniles e incapaces publicistas.
Por fin llega mi momento más esperado de la mañana, la ida al baño, es el instante que puedo arrojar con tranquilidad la atmosfera grisácea que inunda ese mundo de colores e ideas “locas”, llego a la puerta, tomo la chapa e intento girarla, por lo general esa manija es dura, por lo tanto, ése día hice un mayor esfuerzo al habitual, y giré la chapa con fuerza.

Al abrir la puerta veo con asombro y algo de risa al presidente de la compañía orinando en el lavamanos, el mismo que Dora usa para lavar sus dientes luego del almuerzo y de pintar su cara buscando mejorar sus habilidades sociales para algún día vivir con los hombres. Un embudo que salía del lavamanos, hacia contacto con una botella donde caía la orina.

El presidente me grita desesperado:
- Cierre la puerta, cierre la puerta!
Con risa le respondo:
- Por qué?
Replica:
- Pues por obvias razones

Luego intenta tapar toda esa vergüenza lo más pronto posible, y me explica el por qué de su comportamiento.

“Cuando yo era pequeño, vivía con mi mamá, mi papá, y mis hermanos en un ranchito en Supia, un pueblito de Urabá, yo llegué a Bogotá como un campesino buscando trabajo, gracias a Dios lo encontré, y empecé a sufrir las consecuencias de ser un campesino de un pueblo de tierra caliente, la gente de allá que viene a la altura le da un soponcio, y la creencia del pueblo es que ese mal se cura tomándose la propia orina, ósea la orino-terapia, yo me imagino que ya la ha escuchado antes.”

Se quedo mirándome buscando mi aprobación a su acto meón. Le pregunté que cuánto tiempo llevaba él viviendo en Bogotá, me responde que llevaba ya 25 años en la capital.

- Y no ha probado otros métodos? deben existir.

“Claro que los he probado, he ido a todo tipo de médicos y curanderos pero lo único que me cura esto es mi propia orina”.

Mi estallido de risa no se hizo esperar, y con él, llego el cambio en su cara siempre llena de optimismo y felicidad.

“Mire, ya estoy acostumbrado a que hablen mal de mi en esta empresa, de eso no vivo, si quiere salir a contar el chisme hágalo, no me va a afectar, publíquelo en un correo electrónico con copia a todos”.

Recordé una historia que conocía sobre él, alguien le había jugado una broma pesada en su cumpleaños, reunieron a todo el personal en un parque cercano, y le hicieron abrir una caja gigante empacada en papel regalo, en medio de los aplausos y la expectativa de la gente, él abrió la caja y encontró un pequeño triciclo rosado acompañado de ropa de bebé.
Ese alguien dio en el clavo, lo había hecho lucir como un payaso, había desnudado toda esa imagen hipócrita de presidente amigo de todos, noble y humilde.
La consecuencia de esa broma fue la cancelación de todo tipo de actos ligados con la compinchería.



Vuelo a la charla, y le digo: Está bien.

Salí del baño caminando por el pasillo y mirando por encima del hombro al personal, ahora yo sabia algo que estos soquetes ni imaginaban.

Me siento en mi cubículo con síntomas de risa y emoción, el presidente me ve y me llama a su oficina.

- Lo he pensado bien, y es un rumor que va a dar mucho de que hablar, estamos entre amigos no?
-Tranquilo, no me interesa contarle esto a la gente, acá no tengo amigos, al contrario, la mayoría de la gente me cae como un culo.

Llegó la hora del almuerzo, mi jefe con quien acostumbro salir a almorzar no estaba en la ciudad ese día, Dora aprovecha el momento y me invita. Salimos a comer algo, cuando acabamos ella saca una botella de agua similar a la susodicha botella de orina, y de nuevo no puedo evitar la risa, me pregunta “por qué te ríes?, tu eres muy burlón, acaso te parece mal que tome agua después del almuerzo?”
“Lo que me da risa es que llegues a enjuagar tus dientes con orina de presidente.”

Ella procesó mi comentario como un chiste de alto nivel intelectual, y para disimular soltó una falsa carcajada.
Supongo que Dora no escapo de su rutina frente al espejo, si llevaba haciéndolo todos los días durante ocho años, por qué ese día iba a dejar de hacerlo.

Al día siguiente llegué temprano como ya era habitual a robarme las galletas danesas, para mi sorpresa había 3 cajas extras, no había dispensador de agua así que el café estaba bien en esta ocasión.

Una carta reposaba en todos los escritorios de los empleados, la carta decía “Se habilita un nuevo baño para el uso de los empleados en planta baja”.

Dora lee la carta en voz alta y me dice “para qué un baño tan lejos, que sigan habilitando este”.

Le digo – Sí, el aliento a amoniaco de Urabá es lo que te identifica.